El fraude automotriz puede ocurrir incluso dentro de una agencia donde el comprador cree estar protegido. Esta historia muestra cómo una operación aparentemente confiable terminó en una experiencia marcada por fallas mecánicas, contratos dudosos y evasión de responsabilidades. La situación revela prácticas que ponen en riesgo la seguridad y el patrimonio de cualquier cliente.
Comprar un auto nuevo dentro de la misma agencia parecía una garantía. Un compañero ofreció un crédito “preaprobado” como beneficio interno y la propuesta generó confianza inmediata. Sin embargo, pocos días después el sistema TPMS del vehículo mostró una alerta que fue borrada sin una inspección real. Más tarde, la transmisión falló en carretera y el auto se detuvo de forma abrupta, generando una situación de peligro para quienes viajaban dentro.
¿Qué ocurrió dentro de la agencia que permitió que avanzara el fraude automotriz?
Tras el incidente, el vehículo ingresó al taller. La concesionaria minimizó la falla atribuyéndola a “falta de aceite”. Luego, la agencia negó haber recibido el auto, aunque existían fotografías y grabaciones que demostraban lo contrario. Cuando se solicitaron explicaciones formales, la gerente respondió con acusaciones en lugar de asumir responsabilidad.
¿Cómo se manipularon diagnósticos y reportes internos?
Los diagnósticos fueron superficiales y se ignoraron señales críticas del vehículo. El borrado de alertas sin revisión mecánica y la negativa a documentar las reparaciones mostraron patrones de manipulación. Este tipo de acciones suele encubrir fallas graves o evitar procesos de garantía que pueden representar costos para la agencia.

¿Qué irregularidades legales salieron a la luz al presentar la denuncia?
La situación escaló cuando Profeco reveló que el contrato firmado por el comprador no coincidía con el documento registrado por la agencia. Además, al presentar el caso ante el Ministerio Público, se detectó que la factura del vehículo tenía el número de motor incompleto. Estos elementos representan inconsistencias que pueden afectar la propiedad legal del auto y complicar cualquier reclamo posterior.
La suma de fallas mecánicas ignoradas, documentos irregulares y evasión de responsabilidades reflejó un patrón de malas prácticas. Este tipo de casos muestra la importancia de revisar cada detalle, incluso cuando la compra se realiza dentro de un entorno laboral o de aparente confianza.
¿Qué enseñanzas deja esta experiencia para futuros compradores?
La primera lección es no confiar únicamente en la relación con la agencia o con sus empleados. Cada documento, conversación y diagnóstico debe conservarse, ya que puede convertirse en evidencia clave. También resulta necesario exigir reportes por escrito y evitar aceptar justificaciones verbales cuando un vehículo presenta fallas.
La historia demuestra que la seguridad del comprador siempre debe ser prioridad. La transparencia en contratos, reparaciones y garantías es indispensable para evitar situaciones que pongan en riesgo la integridad del conductor y sus acompañantes.
Compartir esta experiencia ayuda a que más personas identifiquen señales de alerta y sepan cómo actuar ante posibles fraudes automotrices.
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