Los hoteles en Tijuana están absorbiendo el golpe económico para no afectar a sus clientes. A pesar del aumento en costos operativos, el sector ha decidido mantener tarifas estables para seguir siendo competitivo en el mercado turístico.
¿Qué pasó?
El sector hotelero, encabezado por la Asociación de Hoteles del Noroeste, confirmó que los incrementos en tarifas se han mantenido moderados, entre un 5% y 6% anual.
Su presidente, Antonio Rico Casillas, explicó que los establecimientos han evitado subir precios de forma agresiva, incluso cuando los costos internos continúan en aumento.
¿Dónde ocurrió y por qué es importante?
La medida se aplica en Tijuana, uno de los destinos clave del noroeste del país, donde la competitividad con otras ciudades obliga a mantener precios accesibles.
Esto es relevante porque el turismo depende en gran medida de la relación costo-beneficio, y un aumento desmedido podría afectar la ocupación hotelera y el flujo de visitantes.
¿Qué se sabe hasta ahora?
Los costos operativos han subido en rubros como nómina, agua, electricidad, gas y alimentos, presionando las finanzas de los hoteles.
A pesar de ello, el sector ha optado por contener los precios tras los incrementos registrados después de la pandemia, manteniendo una tendencia estable en los últimos años.
También se anticipan posibles ajustes en el personal debido a cambios laborales, como la reducción de la jornada, lo que podría obligar a contratar más empleados o pagar horas extras.
¿Qué consecuencias podría tener?
Mantener tarifas estables podría ayudar a sostener la competitividad de Tijuana como destino turístico, evitando la fuga de clientes hacia otras ciudades.
Sin embargo, a largo plazo, la presión de los costos podría obligar a ajustes inevitables si las condiciones económicas no mejoran.
Por ahora, el sector apuesta por resistir: mantener precios accesibles hoy para no perder mercado mañana.
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