Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas: el día que el calor venció a las aulas
La Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas (PFLC) suspendió sus actividades presenciales a las 11:05 de la mañana del miércoles 9 de septiembre de 2026. La medida, anunciada mediante un comunicado difundido en redes sociales, respondió a las altas temperaturas que azotaron a Tijuana, con registros que en algunas zonas de la ciudad superaron los 40 grados centígrados.
Pero el calor no fue el único factor. Según fuentes del plantel citadas por Zeta Tijuana, la suspensión también obedeció a la falta de agua para beber en las instalaciones, ya que los proveedores de garrafones no se daban abasto ante la alta demanda derivada de las temperaturas extremas. A ello se sumaron las constantes fallas en el suministro de energía eléctrica, que colapsaba ante la gran demanda generada por abanicos y aires acondicionados.
La subestación que nunca llegó
El problema eléctrico no era nuevo. Un reportaje de Zeta Tijuana publicado en abril de 2026 reveló que la entonces directora del plantel, la maestra Catalina Heredia, había solicitado al Instituto para la Infraestructura Física Educativa de Baja California (INIFE) apoyo para rehabilitar varias áreas del centro educativo.
El documento detallaba que 68 aulas y 14 laboratorios requerían, entre otras cosas, cableado eléctrico, mientras que las tres bibliotecas y la sala audiovisual necesitaban mejoras en el aire acondicionado. Pero lo más apremiante, según Martha Soraya Rodríguez Montoya, presidenta de la Representación de Madres y Padres de Familia de la PFLC (REMAPA), era colocar una subestación de electricidad, ya que la red actual se quedaba corta para abastecer a toda la escuela con una plantilla estudiantil de más de 4,000 alumnos.
Más allá de la PFLC: una crisis estatal
La situación de la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas no es un caso aislado. El mismo 9 de septiembre, la gobernadora Marina del Pilar planteó la posibilidad de extender el paro presencial a todas las escuelas del estado ante la falta de sistemas de climatización en la mayoría de los planteles fuera de Mexicali.
De hecho, la suspensión de clases no se limitó a la PFLC. Planteles del COBACH, la Secundaria 117 y la Secundaria 31, entre otras instituciones, también modificaron sus actividades ante las condiciones climatológicas extremas. La Secretaría de Educación de Baja California confirmó la suspensión de clases en varios municipios hasta el 11 de septiembre.
El problema de fondo: aires acondicionados sin capacidad eléctrica
Un reportaje de El Imparcial publicado el 14 de septiembre de 2026 documentó que varios planteles de Tijuana, Tecate, Rosarito y Ensenada tienen aires acondicionados, pero no capacidad eléctrica para usarlos. La titular de la Secretaría de Educación, Irma Martínez Manríquez, explicó que “hay escuelas que se han preocupado por comprar aires acondicionados y al momento de querer instalar, pues cuando mucho funcionan dos, tres aparatos y el resto tiene problemas”.
La gobernadora reconoció que muchas escuelas fueron construidas en administraciones anteriores sin considerar la necesidad de infraestructura eléctrica suficiente para instalar sistemas de climatización. “Antes no hacía tanto calor en la zona costa”, señaló.
El impacto académico del calor extremo
La suspensión de clases no es solo una medida de confort. Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulado Educación a prueba de calor en América Latina y el Caribe demuestra que el rendimiento escolar se deteriora incluso antes de que aparezcan las alertas por temperaturas récord.
Otra investigación publicada en PLOS One (2025) encontró que la exposición prolongada al calor afecta la memoria de trabajo, el procesamiento de información y la retención de conocimiento, con tareas complejas como las matemáticas más afectadas que las simples como la lectura. El mismo estudio señala que los estudiantes de bajos ingresos son hasta tres veces más afectados por la pérdida de aprendizaje relacionada con el calor.
Pobreza energética: el concepto que explica la crisis
La situación de la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas ilustra un fenómeno que los académicos llaman pobreza energética. Un estudio de la Universidad Iberoamericana (2025) sobre educación multigrado y pobreza energética en Baja California documenta que “la falta de infraestructura básica (electricidad, agua y ventilación adecuada) afecta tanto el bienestar de docentes y estudiantes como la calidad del aprendizaje, profundizando las desigualdades estructurales en el acceso a la educación”.
El estudio concluye que “las políticas educativas requieren una mirada territorial y ambiental que reconozca la diversidad de contextos, incorpore los saberes locales y garantice condiciones dignas para el personal docente”.
El futuro de la PFLC y de las escuelas en Baja California
La Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas continuará con actividades a distancia mientras persistan las condiciones climáticas extremas. El plantel pidió a los estudiantes estar atentos a las indicaciones de sus docentes a través de Google Classroom o correo electrónico.
El reto de fondo sigue sin resolverse. La subestación eléctrica que la PFLC necesita no se ha instalado. El cableado de 68 aulas y 14 laboratorios sigue sin rehabilitarse. Y las altas temperaturas, lejos de ser un fenómeno pasajero, se han convertido en una realidad recurrente en Baja California.
Como señaló la gobernadora Marina del Pilar, “los gobiernos anteriores al construir escuelas, particularmente en la zona costa, las hacían sin la adaptación para el aire acondicionado porque entendían que antes no hacía tanto calor”. Esa realidad ha cambiado. Y la infraestructura escolar de Baja California no se ha adaptado al nuevo clima.
La pregunta que queda en el aire es cuántas suspensiones de clases más serán necesarias antes de que la subestación de la PFLC, y la de tantas otras escuelas, se convierta en una prioridad real.
