Rachel Baja California: el día que las aulas se cerraron y las calles se inundaron
Rachel Baja California no fue un simple aguacero. El ciclón post-tropical dejó poco más de cuatro horas de lluvia constante en ciudades sin infraestructura para enfrentar precipitaciones intensas. El resultado: 40 familias evacuadas, más de 200 rescates, 425 atenciones de emergencia y una decisión inédita: la suspensión de clases en todos los niveles educativos, públicos y privados, en los siete municipios del estado para el lunes 12 de octubre.
La gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda tomó la medida para salvaguardar a la comunidad educativa, facilitar la movilidad y permitir las labores de limpieza. “Nuestra prioridad es proteger la vida y la seguridad de todas las familias bajacalifornianas”, declaró.
¿Qué pasó realmente en Ensenada y Tijuana?
En Ensenada, el desbordamiento del arroyo El Pípila obligó a evacuar a 180 personas de 30 familias en la colonia San Francisquito. El Hospital General IMSS Bienestar registró filtraciones, interrupción eléctrica y traslado de pacientes a otras clínicas. En el crucero de Reforma y Diamante, el agua alcanzó 120 centímetros y cubrió vehículos abandonados. Veinticinco colonias permanecieron sin luz.
En Tijuana, el rescate más dramático ocurrió en la colonia Valle de las Flores, donde ocho personas —incluido un menor— quedaron atrapadas con agua a casi dos metros. La colonia Obrera amaneció con inundaciones y basura acumulada en avenidas como Mártires de Chicago. El ayuntamiento anunció una revisión de pluviales y zonas de riesgo.
El operativo: 12 mil efectivos y 4 mil reportes al C5
El gobierno estatal desplegó más de 12 mil efectivos de los tres órdenes de gobierno. Protección Civil reportó 425 atenciones, de las cuales 306 fueron por inundaciones (72%). Se atendieron más de 4,000 reportes al C5 y se coordinó con la CFE para restablecer el suministro eléctrico.
Un estudio de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (2025) sobre la colonia Sánchez Taboada en Tijuana documenta que “a pesar de la vulnerabilidad estructural, la comunidad ha desarrollado estrategias vernáculas, como movimientos de tierra autogestionados y construcción de infraestructura emergente” para enfrentar inundaciones y deslizamientos. La investigación, realizada entre 2021 y 2024, concluye que “la memoria y participación local son determinantes para entender cómo una comunidad puede adaptarse y generar resiliencia”.
La infraestructura que no alcanzó
La magnitud de las afectaciones expone una realidad que los académicos llevan años señalando. Una tesis de El Colegio de la Frontera Norte (2014) sobre Ensenada concluyó que “la ciudad no presenta resiliencia ante eventos de lluvias intensas e inundaciones debido a la falta de recursos económicos” y a la ocupación de zonas de riesgo.
La Jornada (11 de octubre de 2026) reportó que las lluvias dejaron “ciudades sin infraestructura para enfrentar las lluvias, como Tijuana, Ensenada y Mexicali”. El estudio del Colef ya advertía hace una década que la vulnerabilidad urbana en la región no era un problema de fenómenos extremos, sino de planificación.
¿Qué sigue para los estudiantes y las familias?
La suspensión de clases aplica para educación inicial, básica, media superior y superior. Hasta el momento, no hay fecha de reanudación. Las autoridades pidieron a madres y padres mantenerse atentos a los canales oficiales.
Los refugios temporales permanecen habilitados. Para reportar encharcamientos, la ciudadanía puede llamar al 073; para emergencias, al 911. La gobernadora agradeció la labor de la Sedena, la Marina, Protección Civil y los ayuntamientos.
Rachel Baja California dejó una lección incómoda: la región no está preparada para la nueva normalidad climática. Como señala el estudio de la UACJ, la resiliencia no puede depender solo de la autogestión comunitaria. Requiere inversión, planificación y voluntad política. El lunes 12 de octubre, las aulas estarán cerradas. La pregunta es qué pasará cuando vuelvan a abrir.
