Un Mundial sin México ni Canadá es la propuesta que Donald Trump planteó públicamente durante una conferencia de prensa conjunta con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, celebrada en la Torre Trump de Nueva York. Dicha ciudad fue precisamente la sede de la gran final del torneo entre Argentina y España, un partido que coronó una edición que, según el propio mandatario estadounidense, “rompió casi todos los récords imaginables”. Trump aprovechó el momento para sugerir que Estados Unidos debería volver a organizar una Copa del Mundo en el futuro, aunque esta vez bajo un formato exclusivo que deje fuera a sus socios norteamericanos.
En otras palabras, el éxito del torneo que cierra el capítulo norteamericano se convirtió en el argumento perfecto para que el presidente plantee una edición futura sin la fórmula tripartita.
La Copa Mundial que rompió todos los récords
Durante su intervención en la Torre Trump, el presidente de los Estados Unidos destacó el impacto económico y de audiencia que dejó el torneo actual, asegurando que las expectativas fueron superadas en todos los niveles posibles. “La Copa Mundial de la FIFA ha roto casi todos los récords imaginables. Esta es, por mucho, la Copa del Mundo más grande de la historia”, refirió el republicano, aludiendo a la expansión del formato que incluyó a 16 equipos adicionales respecto a ediciones anteriores.
El éxito del torneo — tanto en términos de asistencia a los estadios como en cifras de audiencia televisiva y digital — se convirtió en el argumento central de Trump para justificar su ambición de repetir la experiencia. Cada sede norteamericana reportó llenos totales, lo que el mandatario comparó con la escala de los eventos deportivos más grandes del país: “Es como tener muchos Super Bowls al mismo tiempo. Cada estadio está lleno hasta el tope”, concluyó. El contexto de récord histórico es fundamental: una competencia de esa magnitud genera un efecto multiplicador en turismo, empleo temporal e imagen internacional que cualquier gobierno buscaría replicar.
Los números detrás del récord
La expansión del formato mundialista no solo sumó equipos, sino que amplificó todos los indicadores de la competencia. A continuación, los datos clave:
- El torneo incluyó 16 selecciones adicionales respecto a ediciones previas.
- Cada sede estadounidense registró llenos totales en todos los partidos.
- Trump lo comparó con tener muchos Super Bowls simultáneos.
- La final entre Argentina y España se jugó en Nueva York.
Mundial sin México ni Canadá: la propuesta exclusiva de Trump
Aprovechando el flujo de visitantes y la proyección internacional que dejó el torneo, Trump reveló que ha comenzado a presionar a los directivos de la FIFA para asegurar un nuevo torneo en suelo estadounidense. Su argumento central: la participación de los países vecinos no sería necesaria en una próxima edición, ya que Estados Unidos demostró capacidad sobrada para alojar el evento por sí solo. “Sugerí que, dado que esto ha sido tan exitoso, lo que deberíamos hacer es que elijan a los Estados Unidos de América nuevamente. Esta vez dejaremos fuera a México y a Canadá. Fue muy amable de mi parte incluirlos”, afirmó el mandatario entre las risas de los asistentes.
La declaración, aunque pronunciada con tono humorístico, tiene implicaciones diplomáticas considerables. La Copa del Mundo 2026 fue originalmente concebida como un proyecto tripartito entre Estados Unidos, México y Canadá, una alianza que representó un gesto de integración regional sin precedentes en la historia del fútbol. La idea de un Mundial sin México ni Canadá no solo altera el equilibrio geopolítico del deporte en la región, sino que también envía un mensaje sobre la visión de la administración estadounidense respecto a las alianzas multilaterales: la preferencia por un liderazgo unilateral, incluso en el ámbito deportivo.
¿Un Mundial compartido entre China y Estados Unidos?
El mandatario estadounidense también compartió una propuesta alternativa que surgió en sus conversaciones con el titular de la FIFA. Infantino planteó la posibilidad de explorar una sede compartida entre dos de las economías más grandes del planeta: China y los Estados Unidos. De acuerdo con Trump, el presidente del organismo deportivo sugirió un torneo organizado de manera conjunta entre ambas potencias, una idea que representaría un salto logístico sin precedentes en la historia de la competencia.
Respecto a la viabilidad de los viajes transcontinentales para las escuadras y aficionados, el mandatario estadounidense comentó con su característico tono irónico: “Lo hacemos en China y Estados Unidos, así tienen un vuelo agradable y corto entre partidos. A los jugadores les encantaría eso”. La broma destaca una de las objeciones técnicas más evidentes a un formato Asia-América: las distancias entre sedes serían de al menos 12 horas de vuelo, un desafío logístico que ningún torneo mundialista ha enfrentado hasta ahora.
Sin embargo, la mención refleja el interés de la FIFA por expandir su alcance a mercados asiáticos de alto crecimiento, donde el fútbol ha ganado terreno de manera acelerada en la última década. Un Mundial compartido entre China y Estados Unidos representaría, en la práctica, la globalización definitiva del torneo más visto del planeta.
Trump e Infantino: la relación detrás de la propuesta
La conferencia de prensa en la Torre Trump no fue un evento improvisado. La relación entre Donald Trump y Gianni Infantino se ha fortalecido en los últimos años, especialmente en torno a la organización del torneo y la cercanía del mandatario con los intereses deportivos internacionales. Infantino, que ha buscado activamente ampliar la presencia de la FIFA en nuevos mercados, encontró en Trump un aliado con voluntad política para facilitar la infraestructura y el apoyo gubernamental que un evento de esta escala requiere.
El hecho de que la conferencia se celebrara en la Torre Trump, el edificio emblemático del mandatario en Manhattan, no es un detalle menor. La elección del lugar refuerza la narrativa personalista que caracteriza la presidencia de Trump: los logros deportivos se presentan como logros propios, y las propuestas futuras se anuncian desde el escenario que mejor representa su marca. La final entre Argentina y España en Nueva York fue, en palabras del propio mandatario, la prueba definitiva de que Estados Unidos puede albergar el torneo más grande del mundo sin necesidad de socios. Y si la propuesta de un Mundial sin México ni Canadá avanza, será precisamente esa capacidad demostrada el argumento que Trump utilizará ante la FIFA en los próximos meses.
