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Pulsera sin pantalla Apple: el nuevo wearable que estudia la compañía

Mark Gurman revela que Apple explora un dispositivo sin pantalla para competir con Whoop y Fitbit Air. La batería, el diseño y el precio serían las claves de este cambio de estrategia.

by Franco Javier
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Pulsera sin pantalla Apple: el movimiento que sacudiría el mercado de los wearables

La pulsera sin pantalla Apple es una posibilidad real. Según Mark Gurman, el periodista de Bloomberg más fiable en temas de Apple, la compañía está considerando seriamente lanzar un dispositivo de este tipo como parte de una reestructuración de su gama de relojes inteligentes. No es un rumor menor: el equipo de diseño industrial de Cupertino ya trabaja en un enfoque para esta categoría de producto.

La noticia, publicada en el boletín Power On del 9 de agosto de 2026, llega en un momento en el que el mercado de las pulseras de actividad sin pantalla está en pleno auge. Whoop, Fitbit Air, Garmin Cirqa y Polar Loop han demostrado que hay un nicho creciente de usuarios que prefieren un dispositivo discreto, sin distracciones y con una batería que dure días o semanas.

¿Por qué Apple quiere una pulsera sin pantalla?

La respuesta está en la evolución del mercado. Según el último Worldwide Wearable Device Tracker de IDC, la venta de bandas de actividad creció un 14,7% en 2025. Y dentro de ese crecimiento, las pulseras sin pantalla están ganando terreno rápidamente.

El éxito de Whoop es un indicador claro. La empresa ha levantado 575 millones de dólares en una ronda que la valora en 10.100 millones, y ya cuenta con más de 2,5 millones de suscriptores. Su modelo de negocio —una pulsera que se regala o se vende barata y una suscripción anual que da acceso a los datos y análisis— ha demostrado ser extremadamente rentable.

Apple no es ajena a esta tendencia. La compañía ya tiene una ventaja competitiva: el Apple Heart & Movement Study, que ha recopilado datos de más de 213.000 participantes y 149 millones de días de mediciones. Esa base de datos, combinada con su ecosistema de salud, le daría una ventaja significativa sobre cualquier competidor.

El factor clave: la batería

Uno de los mayores problemas del Apple Watch actual es la batería. Incluso el Apple Watch Ultra 3, el modelo más avanzado, ofrece solo 42 horas de autonomía en modo estándar. Una pulsera sin pantalla, al prescindir del display —el componente que más energía consume—, podría durar una semana o más.

Los competidores ya han marcado el listón: la Fitbit Air dura siete días, la Garmin Cirqa llega a los diez y la Whoop 5.0 alcanza las dos semanas. Apple tendría que igualar o superar esas cifras para ser competitiva, algo que, con su experiencia en eficiencia energética, no parece imposible.

¿Qué diferencia a una pulsera sin pantalla de un smartwatch?

Las pulseras sin pantalla, como la que planea Apple, ofrecen funciones similares a las de un smartwatch en cuanto a recopilación de datos de salud y deportivos. Pero prescinden del panel para ofrecer un dispositivo más ligero, discreto y con mayor autonomía.

Al no tener pantalla, estas pulseras eliminan las distracciones. No hay notificaciones, no hay aplicaciones, no hay interacciones constantes con el dispositivo. Los datos se consultan exclusivamente en el móvil, cuando el usuario decide hacerlo. Eso las convierte en una opción ideal para quienes quieren monitorizar su salud sin estar permanentemente conectados.

Además, su diseño minimalista permite llevarlas en la muñeca o incluso en el tobillo sin que el usuario apenas note su presencia.

El factor Eddy Cue: un entusiasta de Whoop y Oura

Un detalle que no ha pasado desapercibido en el rumor es que Eddy Cue, vicepresidente de Servicios de Apple, es un ávido usuario de Whoop y de anillos Oura. Su entusiasmo por este tipo de dispositivos podría estar influyendo en la dirección que está tomando la compañía.

No es la primera vez que los gustos personales de los ejecutivos de Apple marcan el rumbo de un producto. La adopción de nuevos wearables podría darse en paralelo con una importante actualización de la app Salud, que ya es una de las herramientas más potentes del ecosistema Apple.

El contexto académico: el valor de los wearables sin pantalla

El interés de Apple por este tipo de dispositivos no es casual. La comunidad científica está validando cada vez más el valor de los wearables para la monitorización de la salud. Un estudio publicado en Nature Communications en octubre de 2025 desarrolló PpgAge, un “reloj de envejecimiento” basado en fotopletismografía desde la muñeca, utilizando datos de más de 213.000 participantes del Apple Heart & Movement Study.

El estudio demostró que este tipo de monitorización no invasiva y pasiva puede predecir con precisión la edad cronológica y capturar signos de envejecimiento saludable. Los participantes con una brecha PpgAge elevada tenían tasas significativamente más altas de diagnóstico de enfermedades cardíacas, insuficiencia cardíaca y diabetes.

Otro estudio, publicado también en Nature Communications en mayo de 2025 por la Universidad de Arizona, describe un wearable sin adhesivos, impreso en 3D, capaz de proporcionar una imagen más completa del estado fisiológico del usuario mediante la medición de gases emitidos por la piel. El dispositivo, que se lleva en el antebrazo, puede registrar datos de forma continua durante varios días sin necesidad de recarga.

Estos avances científicos respaldan la dirección que está tomando Apple. Una pulsera sin pantalla no es un paso atrás en términos de capacidades; es una evolución hacia un modelo de monitorización más pasivo, continuo y menos intrusivo.

¿Cuándo llegaría la pulsera sin pantalla Apple?

Gurman ha sido claro: es poco probable que veamos una pulsera sin pantalla de Apple en 2026. La compañía está en fase de exploración y diseño, y el lanzamiento, si se produce, podría tardar años.

Pero la mera existencia de estos rumores indica un cambio de estrategia. Apple está “repensando” sus relojes inteligentes para adaptarse a los cambios en los gustos de los usuarios. Y eso incluye no solo las pulseras sin pantalla, sino también posibles modelos con pantallas redondas, versiones más económicas que el Apple Watch SE y modelos premium por encima del Ultra.

La pulsera sin pantalla Apple, si finalmente llega, no será un producto más en el catálogo. Será la confirmación de que el futuro de los wearables no pasa por pantallas más grandes, sino por sensores más inteligentes y una integración más profunda con el ecosistema de salud. Y Apple, como siempre, quiere llegar tarde, pero llegar bien.

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