Planta Desaladora Rosarito: la mega obra que asegurará el agua en BC
La Planta Desaladora Rosarito será una realidad. La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) adjudicó a la empresa española Cox Energy, S.A.B. de C.V., en participación conjunta con Cox Water, S.L., el contrato para construir la infraestructura que busca garantizar el suministro de agua potable para Tijuana y Playas de Rosarito. La inversión total asciende a 5 mil 291 millones de pesos, y la obra iniciará el 18 de agosto de 2026.
El proyecto representa un parteaguas para la seguridad hídrica de Baja California, una región que enfrenta una crisis de agua cada vez más apremiante. Con una capacidad de procesar 2 mil 200 litros de agua de mar por segundo, la Planta Desaladora Rosarito beneficiará a aproximadamente 994 mil habitantes. Se estima que aumentará la disponibilidad de agua para Tijuana y Playas de Rosarito hasta en un 45%.
Un proceso de licitación con dos intentos fallidos
El camino hacia la adjudicación de la Planta Desaladora Rosarito no fue sencillo. La CONAGUA declaró desiertos dos procesos de licitación previos. Finalmente, se recurrió a un procedimiento de invitación restringida a cuando menos tres empresas.
En el tercer intento participaron tres consorcios: Acciona Agua México, Cox Energy y Tecno Arrendamientos. La propuesta de Cox Energy resultó seleccionada al presentar la oferta económica más baja: 5,291 millones 565 mil 898.31 pesos más IVA. El fallo se dio a conocer el 14 de agosto de 2026, después de que fuera diferido en tres ocasiones.
¿Qué incluye el proyecto y cuándo estará listo?
El contrato para la Planta Desaladora Rosarito contempla un plazo de ejecución de mil 096 días naturales, equivalentes a tres años. Se prevé que los trabajos concluyan en agosto de 2029.
La infraestructura incluye la planta desaladora propiamente dicha, una planta potabilizadora, una línea de conducción y un tanque de almacenamiento. Estará ubicada en un predio colindante con la Central Termoeléctrica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Playas de Rosarito.
La urgencia hídrica que justifica la obra
La Planta Desaladora Rosarito responde a una necesidad crítica. Las ciudades de Tijuana y Rosarito consumen anualmente más de 150 millones de metros cúbicos de agua, de los cuales más del 95% proviene del Río Colorado. Esta dependencia ha dejado a la región vulnerable a sequías y recortes en el suministro.
Un estudio académico de 2025, “Understanding Social Aspects on Desalination for Community Adaptation and Resilience in Baja California, México” (Social Sciences, Vol. 14, No. 2), examina precisamente cómo la desalinización se ha convertido en una estrategia clave para la adaptación comunitaria y la resiliencia ante la escasez de agua en regiones áridas y costeras. La Planta Desaladora Rosarito es la materialización de esa estrategia.
Un proyecto estratégico para el Plan Nacional Hídrico
El titular de la Secretaría para el Manejo, Saneamiento y Protección del Agua (SEPROA), Víctor Daniel Amador Barragán, destacó que la Planta Desaladora Rosarito forma parte de las acciones impulsadas por la gobernadora Marina del Pilar para ampliar las fuentes de abastecimiento. También se enmarca en el Plan Nacional Hídrico (PNH) de la presidenta Claudia Sheinbaum, que concibe al agua como un derecho humano y un bien de la nación.
Amador Barragán señaló que desde el gobierno estatal darán seguimiento puntual a cada etapa del proyecto, en coordinación con CONAGUA y el Gobierno Federal.
Los desafíos ambientales y sociales de la desalinización
A pesar de su importancia, la Planta Desaladora Rosarito no está exenta de controversia. La desalinización de agua de mar tiene impactos ambientales significativos, incluyendo la salmuera y el consumo energético. Un estudio de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), “Gobernanza participativa de la desalinización de agua de mar como estrategia de adaptación al cambio climático en comunidades costeras de Baja California”, busca generar propuestas para implementar procesos de desalinización con criterios de sustentabilidad ambiental.
El debate sobre la desalinización en la región no es nuevo. Una investigación publicada en la revista Water (2015) ya señalaba que, a los costos actuales, la desalinización no era económica para Baja California en comparación con otras alternativas. Sin embargo, la crisis hídrica y el crecimiento poblacional han inclinado la balanza hacia esta tecnología, pese a sus costos y desafíos.
Un paso adelante para la seguridad hídrica
Con la adjudicación de la Planta Desaladora Rosarito, Baja California da un paso firme hacia la seguridad hídrica. La obra promete reducir la presión sobre el Río Colorado y garantizar agua para el desarrollo de la región en las próximas décadas. El reto ahora es asegurar que su construcción y operación se realicen con los más altos estándares ambientales y de transparencia.
